El día 17 de junio 1980 fue uno de los
que solemos recordar como inolvidables ... al
final de la tarde me dirigía a lo Gröner
Lund, un parque en Estocolmo para registrar
el concierto programado para la noche, Bob Marley
& The Wailers.
Mi primera idea fue fotografiar aquel grupo
de jamaiquinos que habían revolucionado
la escena musical en todo el mundo, y especialmente
la imagen de su mítico líder,
uno de los más notables personajes de
la segunda mitad del siglo XX. Pero, momentos
antes del concierto, entre el escenario y la
audiencia, en el espacio reservado para la prensa,
comencé a darme cuenta de que el público
que tenía en mi cara era como la realización
de muchos de los mensajes de aquel compositor.
Esa pequeña multitud había unido
diferentes razas, tribus, generaciones ... uniendo
dos décadas, que después resultaron
ser tan diferentes. En medio de estos pensamientos
comenzó el show ... entonces la música
complementó esta comunión, y yo
entonces estaba seguro de que, además
de registrar el espectáculo en sí,
debía aprovechar de aquel terco sol escandinavo,
y también registrar la realización
de ese poderoso mensaje que venía por
los altavoces: "one love, one heart…".
Lamentablemente, tres meses después,
la ciudad de Pittsburgh, EE.UU., donde se celebró
el cierre de la Uprising Tour, sería
la última en recibir este gran artista.
La publicación de este material es un
homenaje a este hombre y sus demandas, cada
vez más corrientes en nuestros días,
por la paz y la unidad.
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